Visítanos en Twitter Visítanos en Linkedin Visítanos en Facebook Visítanos en G+ Visítanos en Youtube

8a Edición Curso Experto en Pueblos indígenas, Derechos humanos y Cooperación internacional

8a EDICION CURSO EXPERTO PUEBLOS INDÍGENAS

 

Sede Universidad Carlos III de Madrid. Campus de Getafe.
Dirigido A todos aquéllos interesados en temática indígena. 
Organismos involucrados

 

Nuestro Título de Experto es un programa novedoso que aúna los esfuerzos organizativos de organismos internacionales como el Fondo Indígena, las organizaciones indígenas más representativas de América Latina , instituciones universitarias de primer nivel, organizaciones no gubernamentales especializadas en la cooperación con pueblos indígenas, además de la Relatoría de Naciones Unidas sobre los derechos y libertades fundamentales de los indígenas.
Objetivo El Título de Experto persigue proporcionar una formación integral y de calidad a licenciados o diplomados indígenas (y no indígenas) con el objetivo general de que éstos puedan asumir responsabilidades de liderazgo en sus comunidades y organizaciones con la capacitación y conocimientos técnicos necesarios. 
Costo de Matrícula

 

1800 euros1600 euros para personas contactadas por antiguos alumnos

 

* El importe de la matrícula no se reintegrará en ningún caso, salvo que  concurran causas excepcionales debidamente acreditadas que serán discrecionalmente valoradas por la Dirección del Curso.

Duración y horarios

 

El Título de Experto arrancará el 28 de abril de 2014 y concluirá el 4 de julio de 2014. 

Las clases se impartirán de lunes a viernes en horario de mañana (10:30-14:30) y algunos días en horario de tarde (16:30-20:30) en el Campus de Getafe de la Universidad Carlos III.

 

Admisión Para solicitar la admisión en este Curso se pueden seguir dos caminosdiferenciados:

 

– Directamente con la Universidad Carlos III de Madrid, hasta el 4 de abril. En este caso, los interesados deberán remitir la documentación requerida través del correo electrónico: indígenas@uc3m.es. La entrega de los documentos en físico se podrá realizar posteriormente, una vez recibida la carta de admisión.

 

– Aquellos que deseen solicitar una beca del Fondo Indígena, hasta el 14 de febrero: http://www.fondoindigena.org/drupal/es/node/101

 

Documentación requerida

 

  • Curriculum Vitae actualizado
  • Copia compulsada (legalizada) del Expediente Académico Universitario *
  • Copia compulsada (legalizada) del Título de Licenciatura o  Diplomatura
  • Fotocopia del Documento Nacional de Identidad (españoles) o pasaporte (no españoles)
  • 3 Fotografías a color tamaño carné
  • Solicitud de inscripción debidamente cumplimentada, que se adjunta en este correo.

 

*Se valorarán las solicitudes de aquéllos interesados que aún no teniendo titulación universitaria, posean un extenso Curriculum Vitae que respalde su conocimiento del área.

 

Dónde entregar o enviar la

documentación

 

Universidad Carlos III de Madrid.Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Europeos “Francisco de  Vitoria”

Edificio Luis Vives. Despacho 11.1.23

c/ Madrid, 126

28903 Getafe. Madrid. (ESPAÑA)

 

Página web http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/postgrado_mast_doct/cursos_especializacion/Experto_en_Pueblos_Indigenas

 

Contacto Carmen Cabrillo y Adriana Sánchez LizamaCorreo: indígenas@uc3m.es

 

Información adicional sobre

el programa

 

Blog: http://expertoenpueblosindigenas.blogspot.com.es/Facebook: https://www.facebook.com/DchosIndigenas

 

El momento de la verdad en Ecuador: ¿qué hacer con el petróleo del Yasuní?

El momento de la verdad en Ecuador: ¿qué hacer con el petróleo del Yasuní?

El debate para extraer petróleo del subsuelo del Amazonas llega a su momento decisivo

Ecuador quiere financiarse con el petróleo de la reserva del Yasuní después de que fracasara el proyecto de conservarlo intacto a cambio de una aportación internacional

Hablamos con las voces en contra de la extracción, que preparan la convocatoria de una consulta popular, y con los que la defienden

Marina Blesa

28/01/2014 – 20:26h

Vista aérea del Parque Nacional del Yasuní, designado por la Unesco en 1989 como una reserva de la biosfera./ Dolores Ochoa

Vista aérea del Parque Nacional del Yasuní, designado por la Unesco en 1989 como una reserva de la biosfera. / Dolores Ochoa

Extraer o no extraer. El debate palpita con fuerza en las calles de Quito, Guayaquil y Santo Domingo. Las asociaciones de ecuatorianos en España hacen lo propio para que la polémica sea objeto de coloquio también en las de Madrid, Barcelona o Valencia.

150 especies de anfibios, 121 de reptiles, 596 de aves, 200 de mamíferos, 500 de peces y 4.000 de plantas. En una sola hectárea, según fuentes del Gobierno ecuatoriano, viven más especies de animales que en toda  Europa y más de árboles y arbustos que en Estados Unidos y Canadá juntos.

“Catalogado como  la zona más biodiversa del planeta”, recuerda Esperanza Martínez, presidenta de  Acción Ecológica, “el Parque Nacional Yasuní alberga a los dos pueblos en aislamiento voluntario de Ecuador, los Tagaeri y los Taromenan, que se internaron en la selva virgen a inicios de los setenta, justo cuando arrancaba la exploración y futura explotación petrolera  en el país».

A esta riqueza natural y humana, hay que sumarle, precisamente, una que todavía hoy permanece invisible al ojo humano: el petróleo que subyace bajo los campos de Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), situados en la cuenca alta del río Napo, tributario del Amazonas.

“No me gusta la minería, no me gusta el petróleo, pero mucho menos me gusta la pobreza y la miseria”, repite a ambos lados del Atlántico el presidente de Ecuador, Rafael Correa. 2013 fue el año en que el ordenó archivar la  Iniciativa Yasuní-ITT, una propuesta gestada en la sociedad civil en 2006, auspiciada por el Gobierno en 2007 y destinada a dejar en el subsuelo el petróleo del Amazonas a cambio de una compensación económica por parte de la comunidad internacional, ya que se trata de una reserva de la biosfera de importancia global.

Abandonado el llamado  Plan A por falta de apoyo de los países extranjeros, el Gobierno de Correa puso en marcha el  Plan B el pasado agosto, dando luz verde a la empresa estatal Petroamazonas para que comenzara las operaciones exploratorias en el terreno.

Economistas, ecologistas y ambientalistas iniciaron entonces una movilización internacional con el objetivo de recolectar las 584.116 firmas (5% del padrón electoral) que obliguen al Gobierno a convocar una consulta popular, dejando así el futuro del Yasuní ITT en manos de los más de 15 millones de ciudadanos ecuatorianos.»Es potestad del pueblo pronunciarse sobre temas de interés social”, sostienen diferentes agrupaciones desde  YASunidos, colectivo contrario a la extracción.

La llegada de 2014 ha iniciado la cuenta atrás: quedan 3 meses para saber si los detractores de la explotación consiguen el apoyo suficiente para que el referéndum tenga lugar. “El futuro de Ecuador es responsabilidad de todos”, afirma Aída Quinatoa, presidenta de la Coordinadora Nacional de Ecuatorianos en España (CONADEE).

Recolección de firmas en Quito durante una marcha indígena en contra de la explotación petrolera./ YASunidos

Recolección de firmas en Quito durante una marcha indígena en contra de la explotación petrolera. / YASunidos

“El petróleo –recuerda José Lema, presidente del  Colegio de Ingenieros Geólogos de Ecuador– aún representa el 40% de las exportaciones y contribuye a mantener una balanza comercial positiva”. Tras más de 6 años con Rafael Correa al frente del Gobierno, con la Constitución de 2008 casi recién salida del horno (donde indígenas y naturaleza cobran más protagonismo), y con unas elecciones seccionales a la vuelta de la esquina, el interés del país camina en una única dirección: desvincularse de una economía extractivista de la que todavía se confiesa dependiente.

La pregunta del millón sería: ¿cuándo? Para Correa y Lema “extraer es una cuestión de conciencia y justicia social, Ecuador saldrá de la pobreza con apoyo internacional o no”. Para voces críticas como Martínez y Quinatoa, “hay otras opciones, y explotar es un atentado contra la naturaleza y las generaciones futuras”.

Instalados en bandos ideológicos opuestos, los primeros asumen las “contradicciones propias de las políticas de cambio a favor de las mayorías”. Los segundos apuestan por otras alternativas y no aceptan “el precio a pagar para construir proyectos como, por ejemplo, el  FLOK Society». La polémica está servida.

Llamada fallida a la corresponsabilidad internacional

A cambio de mantener el Yasuní libre de perforaciones y cumplir así con el compromiso de uno de los objetivos del  Plan Nacional del Buen Vivir (Sumak Kawsay, en lengua quechua), Correa pidió en 2007 responsabilidad internacional ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: 846 millones de barriles de petróleo en el campo ITT, equivalentes al 20% de las reservas del país, quedarían inexplotadas si el mundo asumía su responsabilidad aportando 2.700 millones (el equivalente al 50% de lo que el Estado percibiría si extraía los casi mil millones de barriles que se calcula que hay en el parque).

“Se compensaría así la pérdida de ingresos y se gratificaría el papel de sumidero de CO2 del parque nacional”, proclamaba el entonces ministro de Recursos Naturales No Renovables, Wilson Pastor. No en vano, dejar el petróleo bajo tierra significaba no emitir más de 400 millones de toneladas de CO2 (similar a las emisiones de España en un año).

Sin embargo, pese a las potentes campañas publicitarias y al apoyo de países como Alemania, la propuesta del mandatario ecuatoriano, el famoso Plan A, fue un estrepitoso fracaso: sólo se logró recaudar el 0,37% de lo previsto.  “La iniciativa se adelantó a los tiempos, y no fue comprendida”, dijo Correa el 15 de agosto de 2013, al anunciar la finalización de la misma. Apelando a una lógica ambiental y económica, añadió: “No era caridad lo que pedíamos, sino corresponsabilidad con el cambio climático”.

En conversaciones con eldiario.es, Alberto Acosta, exministro de Energía y Minas y coimpulsor de la Iniciativa, discrepa y considera que, “en realidad, quien no la comprendió y no estuvo a la altura del reto propuesto por la sociedad ecuatoriana al mundo fue el propio presidente Correa”.

Indígenas guaraníes usando sus prácticas de caza en el Parque Nacional Yasuní./ Dolores Ochoa (AP)

Indígenas guaraníes ejerciendo sus prácticas de caza en el Parque Nacional Yasuní. / Dolores Ochoa (AP)

El Plan B, explotar el 1 por 1.000 del Yasuní ITT, siempre fue, según Acosta, “la primera opción” del Gobierno: “El presidente jamás tuvo una posición firme a favor de la Iniciativa, sus mismas acciones minaban las grandes posibilidades que tenía el proyecto. Debió ser la punta de lanza de una política exterior que, a partir del reclamo de la deuda ecológica, propusiera la construcción de una justicia ecológica global”.

Este giro del presidente, para el economista Alfredo Serrano, miembro de la  Fundación CEPS, responde, sin embargo, a una urgencia social y humana: “Correa lo intentó pero no pudo ser, el neoecologismo yerra si su propuesta política se ancla en conservar toda la naturaleza intacta dejando de atender muchas injusticias acumuladas por el neoliberalismo”. O dicho de otro modo, como puede leerse en la misma página web de Iniciativa, “El mundo no aprovechó la oportunidad que propuso el ITT, el futuro de Ecuador no tiene por qué ser responsable de aquello”.

La falta de corresponsabilidad internacional no hizo desaparecer la fuerte concienciación ecológica y colectiva que la sociedad había alcanzado ni tampoco las necesidades de un país en vías de desarrollo: “En Ecuador –coinciden voces de ambos bandos– urgen inversiones superiores a los 70.000 millones de dólares (52.900 millones de euros) para erradicar una pobreza ya en descenso (en los últimos 6 años los índices se han reducido del 37 al 27%) y extender el bienestar a las comunidades menos favorecidas”. La clave está, y aquí es donde la polémica alcanza su punto álgido, en cómo conseguir esos ingresos.

Tecnología punta frente a Constitución

“Sólo se intervendrá una extensión mínima del Yasuní, unas 1.000 hectáreas” (en total ocupa 982.000), y además se hará con una “tecnología punta que respete a las comunidades y al medio ambiente”, ha asegurado el Gobierno en reiteradas ocasiones. Esperanza Martínez, de Acción Ecológica, hace saltar la voz de alarma al subrayar la ilegalidad del plan: “El artículo 57 de la Constitución prohíbe los procesos extractivistas en zonas donde viven pueblos aislados”. Defensores de la explotación como Alfredo Serrano sostienen que “la actividad no incidirá en la vida de los pueblos aislados, ya que los campos están alejados de la llamada zona intangible donde habitan esas nacionalidades”.

“Ahora existe una normativa adecuada y la voluntad política del Gobierno para defender los recursos naturales de una forma eficiente”, asevera la ministra del Ambiente, Lorena Tapia. José Lema, del Colegio de Ingenieros Geólogos, cree que, efectivamente, el “daño será menor”. Como antecedente, cita los trabajos que  Petroamazonas efectúa en el campo Pañacocha, ubicado en otra norteña reserva natural, que ha recibido reconocimientos internacionales por sus buenas prácticas ambientales. “Esta empresa estatal viene desarrollando trabajos similares en esa área, donde existe una afectación temporal, mientras se realiza el oleoducto solamente”.

Los opositores a la explotación alertan de la afectación que sufriría la fauna, la flora y los pueblos en aislamiento voluntario en el área protegida más grande de Ecuador. Para Alberto Acosta, “no existe la posibilidad de una explotación sin afectación a la naturaleza ni al entorno social”.

Patricio Chávez, representante de  Amazonía por la Vida, coincide con el exministro en que “se ha explotado petróleo en la Amazonía ecuatoriana desde hace más de cuatro décadas y, aun así, el país nunca ha podido solventar sus carencias, todo lo contrario, en las provincias petroleras los índices de pobreza y enfermedades son más altos que en el resto del país. Además, apunta, el hecho de que en la ecuación del ITT haya también actores internacionales como China nos hace sospechar que esta dinámica no va a cambiar”.

 El Parque Nacional Yasuní fue designado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1989./ YASunidos

El Parque Nacional Yasuní fue designado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1989. / YASunidos

El presidente del Movimiento de los Índigenas de Ecuador, Carlos Pérez, de la Confederación Kichwa (Ecuarunari), asegura, en cambio, que “la única manera de evitar es no tocar, ya que la pobreza no se combate sembrando más pobreza; debemos apostar por ser una potencia ambiental que respete a la madre naturaleza”.

En este sentido, el economista Alfredo Serrano advierte de que “se ha pasado del antropocentrismo al pachamacentrismo de manera casi frívola si se tiene en cuenta la deuda social y ecológica heredada” (Pachamama es la Madre Tierra incaica).

“La economía ambiental, al servicio del neoliberalismo, opta por explicar todo parcialmente, con enfoque mecanicista, crematístico y antropocéntrico. Por el contrario, la economía ecológica –subraya Serrano– procura tener una visión integral, que acepta la complejidad aunque sea a costa de ser menos preciso, que entiende que los sistemas interactúan entre sí. El hombre no puede ser el centro del mundo, pero la naturaleza tampoco”.

Acosta, amigo y colega de Serrano, contraataca: “Proponer una salida del extractivismo ampliando el extractivismo es una torpeza, nuestra supervivencia depende de la Naturaleza y no al revés”.

Otros planes, otras opciones, otras voces

Informes gubernamentales revelan que la extracción de crudo del ITT podría generar unos 40 mil millones de dólares (cerca de 30.000 millones de euros) en poco más de 20 años, es decir, que se podrían obtener unos 2.000 millones por año (unos 1.500 millones de euros).

No obstante, avanza Acosta, “si el Gobierno requiere recursos, puede obtenerlos de múltiples formas”. Según las últimas encuestas, el 92,7% de la población apoya la idea de mantener el petróleo bajo tierra. El  Centro de Derechos Económicos y Sociales enriquece el debate y pone sobre la mesa una tercera opción, el  Plan C: “Redistribuir la riqueza para no explotar el Yasuní y salvaguardar a los indígenas aislados”.

Organizados en la plataforma  YASunidos, miles de ecuatorianos, convencidos de que “otra forma de habitar el mundo es posible”, se afanan desde el pasado 18 de octubre por conseguir el mínimo de firmas necesario para la consulta antes del 15 de abril. En España, también. Aída Quinatoa, presidenta de  Conadee, lidera movilizaciones en ciudades como Madrid o Barcelona para que sus compatriotas –que rozan el medio millón– apoyen lo que ella considera la más justa de las causas: “No explotar el ITT para vivir en armonía con la naturaleza”.

El Parque Nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana, ocupa 982.000 hectáreas./ YASunidos

El Parque Nacional Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana, ocupa 982.000 hectáreas. / YASunidos

La condición finita del petróleo como fuente de riqueza y los perjuicios que comunidades indígenas y colonos sufrieron a raíz de la actividad petrolera de la compañía  Chevron-Texaco representaron el germen de notables resistencias en contra de las extracciones de hidrocarburo en el país. “La Iniciativa –aunque haya fracasado, sostiene Acosta– potenció una conciencia ciudadana y ecológica sin precedentes que ayudó a la construcción de la tesis de una moratoria petrolera en el centro sur de la Amazonia ecuatoriana”.

“Si hay un tema en el que Ecuador que nos ha puesto de acuerdo, es el Yasuní”, asiente Esperanza Martínez. “La resistencia nos hará libres”, añade Carlos Pérez. Sin embargo, no todos los indígenas o ecologistas están a favor de la no extracción. Algunos, como Alfredo Serrano, insisten en “conciliar justicia ambiental con justicia social, afrontando sin invisibilizar la tensión entre pueblo y naturaleza para que todos puedan disfrutar del buen vivir”.

A esta forma de ver las cosas se suma un grupo de amazónicos liderados por una treintena de alcaldes que han declarado su apoyo al plan del Ejecutivo asegurando que sólo de esa forma las poblaciones de la Amazonía podrán desarrollarse.

2014, el año del desenlace

“¿Está usted de acuerdo con que el Gobierno ecuatoriano mantenga el crudo del ITT, conocido como bloque 43, indefinidamente bajo suelo?”. La pregunta de consulta impulsada por los colectivos sociales se suma a una larga lista de interrogantes: la intención manifiesta de reducir la dependencia de los recursos naturales ha puesto a Ecuador en el punto de mira internacional.

¿Superará el país latinoamericano el modelo neoextractivista en 2014? ¿Será vinculante el resultado de la consulta si ésta llega a efectuarse? ¿Ganarán terreno las alternativas gestadas en colectivo que proponen una distribución de la riqueza más igualitaria? O, por el contrario, ¿asistirá Ecuador a un proceso paulatino de recorversión económica explotando sus recursos naturales y sin, como dicen, afectar al medio ambiente y a las comunidades indígenas? La cuenta atrás ha comenzado.

 http://www.eldiario.es/desalambre/ano-Ecuador-desvinculo-economia-extractivista_0_220478385.html Publicado el 29-01-2014 Por Marina Blesa.

Arranca el Tribunal Ético Mundial por los Derechos de la Naturaleza

QUITO// El Tribunal Ético Mundial por los Derechos de la Naturaleza ha arrancado este mes de enero en Quito, la capital ecuatoriana, como un reconocimiento al primer país del mundo en proclamar que la naturaleza es un sujeto de derechos. Presidido por la activista ecofeminista y Premio Nobel Alternativo, Vandana Shiva, el Tribunal se reunió el pasado día 17  para escuchar nueve casos y determinar su admisión a estudio. “Acudimos a este Tribunal Ético porque estamos convencidos de que la naturaleza tiene derechos y que estos se están violando de forma grave y generalizada”, aseguraba en su primera intervención el fiscal Ramiro Ávila.

La audiencia, organizada por la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza, comenzó con el testimonio de dos personas de los pueblos y nacionalidades indígenas que narraron el contexto filosófico-espiritual de lo que significa la Madre Tierra. A continuación, se presentaron nueve casos paradigmáticos. “Que por supuesto no son los únicos pero creemos que son bastante representativos para esta audiencia inicial”, aclaraba el fiscal.

Los casos en Ecuador

El caso Chevron fue presentado por Julio Prieto, en representación de las 30.000 personas afectadas por los impactos de las operaciones que la compañía petrolera Texaco -más tarde adquirida por Chevron- realizó en la Amazonía ecuatoriana entre 1964 y 1990. Un caso que ya ha sido juzgado y que condenó a la empresa a pagar 19.000 millones de dólares a los demandantes ecuatorianos, si bien la cifra fue posteriormente rebajada a 9.511 millones de dólares. Se trata de una de las indemnizaciones más grandes dictadas por conflictos ambientales, que Chevron se niega a aceptar. A la compañía se le acusa de haber derramado, durante 26 años de operaciones en las provincias de Sucumbíos y Orellana, alrededor de 103 millones de litros de crudo y de haber arrojado 63.000 millones de litros de agua tóxica a ríos y esteros. “El problema que tenemos ahora los demandantes es que la compañía se niega a cumplir la condena que se le impuso y en lugar de eso nos ha criminalizado y acusado de ser unos extorsionadores”, concluía Prieto su argumentación.

Para presentar el caso Yasuní – ITT el fiscal llamó a declarar a Carlos Larrea, profesor investigador de la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador y exasesor técnico de la Iniciativa Yasuní-ITT. La propuesta de dejar el crudo bajo tierra en el bloque ITT, dentro del Parque Nacional Yasuní, nació de la sociedad civil ecuatoriana como un primer paso para transitar hacia alternativas post-petroleras.

infografi?a tribunal v2

En 2007 la iniciativa fue asumida por el Estado ecuatoriano. Sin embargo, el 15 de agosto de 2013, Rafael Correa decidió poner fin a la iniciativa dando paso a la explotación del bloque ITT. Se estima que serán extraídos alrededor de 100.000 barriles diarios durante 22 años en una de las zonas más megadiversas del planeta, donde habitan pueblos indígenas en aislamiento voluntario. “En el año 2012 tuvimos 60 derrames petroleros. Un promedio de más de un derrame por semana. Yo me pregunto si pese a la utilización de tecnología punta se puede evitar un derrame petrolero en el Parque Nacional Yasuní”, expuso Larrea.

El 5 de marzo de 2012 Ecuador firmó el primer contrato de concesión para la explotación de cobre en el yacimiento El Mirador, en la provincia de Zamora Chinchipe, con la empresa china Ecuacorriente S.A. (ECSA). “Traemos el caso a este Tribunal porque creemos que es el espacio propicio para hacer algo que no se pudo hacer en las instancias nacionales, hacer directamente justiciables los derechos de la naturaleza”, así comenzaba la abogada Nathaly Yépez su argumentación sobre el caso de la minería en la Cordillera del Cóndor. El contrato establece que la explotación minera a cielo abierto será por treinta años, con una cláusula de garantía que contempla una renovación de otros treinta. El proyecto se sitúa en la Cordillera del Cóndor que ha sido reconocida como uno de los ecosistemas más diversos y frágiles que existen en Los Andes. Se estima que la explotación producirá 325.000 toneladas de residuos sólidos y una piscina de desechos líquidos de 250 hectáreas.

Otros países

El caso British Petroleum (BP) fue expuesto por la bióloga, auditora ambiental y presidenta de la organización Acción Ecológica, Esperanza Martínez. El 20 de abril de 2010 la plataforma de exploración Deepwater Horizon, en el Golfo de México, que British Petroleum arrendaba a la firma suiza Transocean, sufrió una explosión produciéndose 11 muertos y un inmenso derrame que solo se detendría varios meses después. Se calcula que se derramaron 4,9 millones de barriles de petróleo y supuso un riesgo para al menos siete especies en peligro de extinción.

La Gran Barrera de Coral, el arrecife más grande del mundo, está situado al noreste de Australia y se extiende a lo largo de 2.600 km. La construcción de nuevos puertos, el dragado a gran escala, y el aumento del tráfico de cargueros por la expansión de la minería en la zona, hacen peligrar la conservación de este espacio protegido y catalogado como Patrimonio de la Humanidad. En 2013, la UNESCO advirtió a las autoridades australianas de que, en caso de no tomar medidas urgentes para evitar su deterioro, la Gran Barrera sería incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad amenazado. El caso fue expuesto por Michelle Maloney, coordinadora nacional de la ONG Australian Earth Laws Alliance.

Shannon Biggs, del programa Glogal Exchange, expuso sus argumentaciones ante el Tribunal sobre el caso del fracking en Estados Unidos. Más de 800.000 pozos diseminados por todo el territorio, la proliferación de terremotos, y cientos de demandas por contaminación del agua con gas metano es el balance de 12 años de explotación mediante la técnica de la fractura hidráulica. Los 30 millones de litros de agua que se emplean para perforar cada pozo contienen 632 sustancias químicas. El 25% de ellas están relacionadas con afecciones cancerígenas o mutaciones. El 75% afectan a los órganos sensoriales y al sistema respiratorio y gastrointestinal. “El fracking es una clara violación a los Derechos de la Madre Tierra. No tenemos la autoridad moral para violarla de esta forma”, sentenciaba Biggs.

Los casos globales

Finalmente, el Tribunal escuchó los tres casos que tienen una dimensión planetaria. El cambio climático, los transgénicos y la criminalización por la defensa de la naturaleza fueron los temas tratados en la última parte de la exposición. Pablo Solón, director ejecutivo de Focus on the Global South, destacó que el cambio climático está afectando prácticamente a todas las áreas de la vida en el planeta. “Con un incremento de la temperatura de más de 2ºC, un tercio de la población de animales y más de la mitad de las plantas de la Tierra podrían desaparecer”, concluyó.

Para hablar sobre los transgénicos subió a la tribuna Elizabeth Bravo, doctora en microorganismos y negociadora delProtocolo de Cartagena. Señaló que actualmente existen 170 millones de hectáreas cultivadas con transgénicos en todo el mundo, siendo EEUU, Brasil y Argentina los países que encabezan esta lista. Para finalizar, Carlos Pérez, presidente de la Confederación Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), relató su experiencia en la lucha por los derechos de la naturaleza. “Estamos defendiendo una alternativa al desarrollo a este mundo que nos lleva al despeñadero. Pero tenemos la esperanza de que los pueblos unidos jamás seremos derrotados”, aseguró.

Un tribunal alrededor del mundo

Con el voto razonado y favorable de cada uno de los jueces, la audiencia continuó con el veredicto de su presidenta, Vandana Shiva. “Este Tribunal, como una semilla, ofrece un potencial para poder cambiar nuestros caminos. Como un proceso continuo para reflexionar, redefinir, cambiar los paradigmas. Porque el camino actual es, predeciblemente, el camino de la extinción. El Tribunal nos permite reflexionar sobre otras posibilidades de la supervivencia humana en este planeta”.

El Tribunal, que será permanente y escuchará otros casos alrededor del mundo, se comprometió a avanzar, profundizar y expandir el Movimiento Global por los Derechos de la Naturaleza. “Quienes viven en relación con la Madre Tierra son calificados como primitivos. Reconocer los derechos de la Madre Tierra permite reconocer que aquellos que viven en relación con ella son las civilizaciones más avanzadas del planeta”, concluyó.

 

Publicado en La Marea, Orlán Cazorla el 23 de Enero de 2013.

http://www.lamarea.com/2014/01/23/arranca-el-tribunal-etico-mundial-por-los-derechos-de-la-naturaleza/