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¿Cómo puede ayudar el ‘big data’ a la cooperación para el desarrollo?

Fuente: Rawpixel

Ya hemos dicho alguna vez que sería conveniente aplicar tecnologías de análisis y visualización de datos (big data) y de inteligencia artificial a la evaluación de las políticas públicas: no solo en la rendición de cuentas (que es una suerte de autopsia), sino en su diseño (que debe basarse en datos y no en ocurrencias) y su ejecución (hay que monitorizarla en tiempo real para corregir el rumbo si es necesario).

Pero si esto es una imperiosa necesidad en cualquier política pública, con mayor razón lo es en las políticas de cooperación internacional para el desarrollo, pues son políticas y medidas finalistas, orientadas a un objetivo concreto: el desarrollo de los países que menos lo están. Desarrollo que puede y debe medirse antes, durante y después de aplicar estas políticas para analizar los resultados.

El big data y la inteligencia artificial pueden ayudar no solo a desplegar una cooperación para el desarrollo más eficiente (un mejor aprovechamiento de los recursos, que siempre son escasos), sino sobre todo más eficaz. También puede ayudar a generar una mayor calidad de los servicios públicos que se prestan en los países destinatarios de la misma y una mayor satisfacción de sus ciudadanos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030, que tiene por lema Transformar Nuestro Mundo, incluye los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la comunidad internacional en el periodo 2016-2030, impulsada por la ONU.

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Se basan en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), aprobados en 2000 para el periodo 2000-2015, aunque incluyen nuevas prioridades, como el cambio climático, el consumo sostenible y la creación de instituciones eficaces.

Los ODS son 17, con 169 metas (a diferencia de los ODM, que eran 8 con 21 metas), aunque el último de ellos es un objetivo instrumental: las alianzas para lograr los objetivos.

Del mismo modo, el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible comienza con un capítulo referido a la necesidad y el poder de los datos “para implementar y supervisar plenamente el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

En esta dirección, en enero de 2017 se celebró en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) el primer Foro Mundial de Datos de las Naciones Unidas, en el que se estableció un Plan de Acción para los Datos sobre Desarrollo Sostenible.

El BID y la ética de los datos

El Banco Interamericano de Desarrollo es una de las principales instituciones financieras internacionales que colaboran, en su ámbito geográfico, por impulsar los ODS.

Con una historia que comienza en 1959, es la principal fuente de financiación para el desarrollo para América Latina y el Caribe. Ofrece préstamos, donaciones y asistencia técnica; y realiza también investigaciones sobre su campo de acción.

Mantienen un firme compromiso con la consecución de resultados medibles y con los más altos estándares de integridad, transparencia y rendición de cuentas. Y también están preocupados y ocupados por el uso ético de los datos.

En este sentido, han convocado un interesante taller, para el próximo 26 de junio, sobre “aspectos éticos de los datos: entendiendo los desafíos y oportunidades de utilizar el poder de la inteligencia artificial y los algoritmos para el bien social”.

¿Cómo usar el análisis de datos (big data) y la inteligencia artificial para mejorar la accesibilidad y la calidad de los servicios sociales y cómo asegurarse de que no solo cumplan las regulaciones nacionales, sino también estándares éticos?

Cuestión de confianza

Si bien está demostrado que la aplicación de tecnologías de análisis de datos, tanto personales como agregados, ayuda al diseño y a la prestación de mejores servicios sociales, recientes escándalos en el mundo de las empresas de internet y especialmente en las redes sociales han hecho que los ciudadanos desconfíen de los usos que se dan o se pueden dar a sus datos.

Te recomendamos que veas nuestro Facebook Live: ¿Cómo escoger un consorcio de socios de desarrollo complementarios al conocimiento y habilidades de la organización? por nuestro invitado Nicolas Liarte-Vejrup ha sido consultor de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD y Director de la Firma Blue Dot.

Hay casos en que los gobiernos de la región y otras instituciones (organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales bilaterales o multilaterales) han tenido que abandonar proyectos de prestación de servicios sociales basados en estas tecnologías debido a cuestiones de privacidad, seguridad y confianza. Por eso, recuperar la confianza es un elemento crítico.

Para ello no basta, a mi juicio, con declaraciones solemnes sobre “la necesidad de poner a las personas en el centro del debate digital” o de practicar “un uso de la tecnología más responsable centrado en el ser humano”. Es imprescindible definir exigentes estándares éticos y buenas prácticas de lealtad y transparencia en el tratamiento de datos personales y, sobre todo, sistemas de vigilancia y garantía.

Dos mundos

El principal problema que veo en este tema es que frecuentemente se confunden dos mundos: uno, el de los datos personales (asociados a personas identificadas o identificables), que deben protegerse en una caja fuerte, bajo siete llaves, como en un banco; y otro, el de los datos disociados (anonimizados, seudonimizados o agregados), que no solo pueden, sino que deben abrirse y circular libremente.

La utilización de datos personales (asociados a personas con nombre y apellido) es imprescindible cuando se les está prestando un servicio social por gobiernos, igual que cuando les prestan servicios las empresas privadas. Esos datos (como los de salud), sujetos al deber de secreto, sirven para prestar unos servicios más personalizados, de mayor calidad y que aumentan la satisfacción del ciudadano.

Pero, una vez han sido disociados (anonimizados, seudonimizados o agregados) de la identidad de sus titulares (no solo nombre y apellido, sino todo elemento que le identifique), esos datos deben abrirse para poder definir patrones que se repiten y modelos predictivos que permitan diseñar, monitorizar y evaluar los resultados de esos servicios sociales para mejorarlos.

 

**Escrito por Borja Adsuara es profesor, abogado, consultor y experto en Derecho, Estrategia y Comunicación Digital, para El País de España, la nota acá.

Convocatoria Cooperación Descentralizada de España por 35,5 millones de euros

Fuente: Coordinadora ONG

Entre las modalidades de cooperación que se destaca entre los socios de desarrollo se encuentra la Cooperación Descentralizada. La cual, es aquella en la que participan actores gubernamentales pero no pertenecientes al gobierno central, como por ejemplo los ayuntamientos o municipios.

La cooperación descentralizada ha evolucionado, no sin dificultades, hacia modalidades cada vez más eficientes y con un impacto de mayor valor añadido en términos de desarrollo. Todo ello ha valido para que los gobiernos subnacionales dispongan de un espacio propio en el sistema internacional de cooperación al desarrollo.

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En está línea, la Agencia Vasca de Cooperacióan para el Desarrollo ha aprobado las bases de la convocatoria de subvenciones para proyectos de cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria de ayuntamientos, consorcios y ONGD. Información que puede acceder de manera gratuita y que se detallan a continuación:

Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo

El Ejecutivo autonómico ha aprobado hoy la convocatoria de ayudas para proyectos de cooperación al desarrollo por valor de 35,5 millones de euros.

Irán dirigidas a financiar proyectos en tres modalidades: proyectos que contribuyen a la lucha contra la pobreza en países empobrecidos (29 millones); proyectos de desarrollo productivo, formación y asistencia tecnológica (1,2 millones); y proyectos de educación al desarrollo llevados a cabo en Euskadi (5,3).

Las destinatarias serán las organizaciones no gubernamentales vascas o con delegación en Euskadi que trabajan de la mano con organizaciones y movimientos de países del Sur.

En la actualidad, la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo financia alrededor de 300 proyectos en todo el mundo.

La mayoría de ellos, además de en Euskadi, se concentran en Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, El Salvador, México, República Democrática del Congo, Senegal, República Árabe Saharaui Democrática, India y Palestina.

Para mayor información de la convocatoria  acá.

Recuerda que si eres una Organización de América Latina y el Caribe, para aplicar primero debes encontrar tu media naranja. La cual, la puedes encontrar en nuestro Directorio de Socios de Desarrollo.

Te recomendamos que veas nuestro Facebook Live: ¿Cómo escoger un consorcio de socios de desarrollo complementarios al conocimiento y habilidades de la organización? por nuestro invitado Nicolas Liarte-Vejrup ha sido consultor de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD y Director de la Firma Blue Dot.

 

 

Objetivos de Desarrollo Sostenible: De la teoría a la práctica en América Latina

Fuente: Compromiso Empresarial

Los pasados días 25 y 26 de abril, líderes locales y globales del mundo de los negocios, la sociedad civil, los gobiernos, las redes locales del Pacto Global y las Naciones Unidas se dieron cita en Buenos Aires, en el marco del evento Making Global Goals Local Business – Argentina, con el objetivo de discutir y coordinar acciones que puedan impactar en el avance de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como un precursor de las discusiones a nivel global que tendrán lugar más avanzado el año.

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De acuerdo al segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), son cada vez más las empresas latinoamericanas que están presentando sus revisiones nacionales voluntarias sobre el desarrollo sostenible al Foro Político de Alto Nivel (tres países las presentaron en 2016, once países en 2017 y ocho en 2018).

Además, los países de la región se han comprometido con la implementación de la Agenda 2030 como política de Estado, lo que queda evidenciado en que –por ejemplo- ya sean 14 los que han reportado la creación de mecanismos para la asignación de partidas presupuestarias a distintos programas de desarrollo y a los Objetivos Globales; o en que sean 11 aquellos que han delineado estrategias para guiar la cooperación internacional hacia las prioridades de desarrollo nacional, al tiempo que otros ocho han propuesto alinear las inversiones privadas con el financiamiento público e incluso dos han considerado obtener financiación pública internacional.

Si bien la participación de los actores del sistema es elevada en los cuatro ejes temáticos en los que se encuentran consolidados los ODS, se observa que la participación en la región de Latinoamérica y el Caribe está distribuida de la siguiente manera: en primer lugar se encuentra la preservación del medio ambiente y el garantizar determinados estándares laborales, ambos con un 97% de compromiso, seguidos de cerca por la lucha contra la corrupción con un 95%, ocupando la protección de los derechos humanos el tercer lugar con el 94% de participación.

En la práctica

Uno de los principales pilares del evento Making Global Goals Local Business – Argentina fue la presentación de ejemplos concretos que describieran cómo las compañías, las redes locales del Pacto Global y la Organización de las Naciones Unidas han estado colaborando para generar que los Objetivos de Desarrollo Sostenible se materialicen en un impacto a nivel local.

En este sentido, se calcula que aproximadamente el 80% de las empresas de América Latina y el Caribe están actuando en pos de los ODS, siendo en total 2.117 las que participan en el Pacto Global de las Naciones Unidas.

En cuanto a la implementación de alianzas público-privadas, algunos hitos dignos de destacar pueden ser el que ya sean cinco las redes locales que participan en un total de 67 alianzas público-privadas en la región, mientras que diez redes locales participen activamente en diálogos sobre políticas públicas en torno a los ODS e incluso que dos redes locales trabajen con los Principios para la Inversión Responsable (PRI) y las fundaciones corporativas con el objetivo de contribuir a la movilización de recursos financieros privados para impulsar los ODS.

Algunos de los casos de éxito presentados durante el Making Global Goals Local Business – Argentina son:

1. Compañía Minería del Pacífico: El trabajo que se encuentra llevando adelante la Compañía Minería del Pacífico (CAP Minería, una compañía chilena con 60 años de antigüedad en el rubro de la minería y el acero) en su planta de extracción de hierro Cerro Negro Norte es uno de los más claros ejemplos no solo de buenas prácticas que se están desarrollando en Latinoamérica en pos de los ODS, sino de cómo esto puede al mismo tiempo ser también una excelente oportunidad de negocio.

A través de la incorporación de procesos sostenibles y mayor tecnología en sus operaciones, la planta actualmente recupera mayores cantidades de agua (la que es -en un 100%- agua de mar desalinizada a través de un proceso de ósmosis inversa, algo de crucial importancia en una zona tan árida como la región del desierto de Atacama) y ha conseguido reducir la contaminación y la erosión producida por su actividad. Además, la planta se abastece energéticamente en una gran parte a través de energía solar.

Todas estas mejoras se estima que permiten reducir en más de 135 mil toneladas la emisión anual de CO2 (el equivalente a la emisión aproximada de 30 mil automóviles) a la vez que se observó una reducción en los costos asociados de más de US$10 millones en 2015, y una reducción adicional de US$12 millones gracias a la eficiencia en las operaciones de extracción y mantenimiento, todo ello sin olvidar el aumento en las ventas de CAP Minería en más de 18 millones de toneladas en 2017 respecto al 2014.

2. ¡Échale! a Tu Casa: Otro ejemplo, esta vez proveniente de México, es el de la empresa social ¡Échale! a Tu Casa, una compañía que –con su foco puesto en las familias de bajos ingresos- utiliza el proceso de creación de vivienda para desarrollar las habilidades técnicas y financieras necesarias e impulsar la inclusión social a través de un programa que combina créditos de bajo interés, capacitaciones para administrar los ingresos, ahorrar y comprar materiales, y la autoconstrucción asistida.

De esta manera, las comunidades están capacitadas para construir sus propias viviendas con la supervisión de arquitectos certificados, dándoles a los participantes la oportunidad de acceder a una vivienda segura, accesible y amigable con el medio ambiente: están fabricadas con bloques de tierra compactada patentados por ¡Échale!, diseñados para un consumo mínimo de energía y agua, a la vez que se incluyen calentadores solares, estufas para ahorrar leña y sistemas de recolección de aguas pluviales.

Hasta el momento, 30 mil nuevas viviendas han sido construidas y más de 150 mil viviendas existentes han sido mejoradas solo en México, derivado de que ya en 2014 ¡Échale! hubiera llegado a un millón de personas y alcanzando un volumen de negocios anual de US$5 millones. Actualmente ¡Échale! también exporta su tecnología a Belice, Egipto, Haití, Nicaragua y los Emiratos Árabes Unidos, y además se encuentra desarrollando un modelo de franquicia que permitirá a otros replicar su éxito.

Fuente: Compromiso Empresarial

3. Optima Energía y Philips Lighting. Un fenómeno que se ha podido presenciar en los últimos años en diferentes ciudades de Latinoamérica es la proliferación de luminarias LED, que cuentan con una vida útil de más de 20 años y utilizan hasta un 80% menos de energía para producir la misma cantidad de luz.

En la gran mayoría de los casos, las ciudades y municipios no cuentan con los recursos para poder financiar y adquirir estas tecnologías, por lo que esta explosión -que trae como consecuencia una sustancial reducción en el consumo de electricidad y los gastos de alumbrado público, junto con la emisión de gases de efecto invernadero a la vez que provoca una mejora en materia de seguridad pública- en muchos casos ha sido originada o potenciada por interesantes integraciones entre los gobiernos y las empresas privadas.

En Ensenada (México) las autoridades municipales se han asociado con la empresa privada Optima Energía para financiar la instalación de 28 mil luces LED de alta eficiencia en todo el municipio; un trabajo similar al llevado a cabo la ciudad de Buenos Aires (Argentina) a través de una alianza con Philips Lighting en la que reemplazó más de 90 mil bombillas (el 75% de las luminarias públicas) por LED, de eficiencia energética y controladas a distancia, lo que se estima que produjo un ahorro tanto en los costos operativos como en el uso de energía de la ciudad que ronda el 50%.

4. Fintech. Se calcula que el número de adultos que viven en Latinoamérica y el Caribe sin acceso a servicios bancarios o financiamiento supera los 250 millones, los que se ven obligados a volcarse a un sector informal que les ofrece soluciones insuficientes con altos costos y poca seguridad.

Se cree que el surgimiento de nuevas compañías orientadas a la generación de productos y servicios financieros basados en la tecnología (fintech) es uno de los pilares que podría ayudar a reducir la exclusión financiera: actualmente existen más de 700 nuevas empresas fintech en Latinoamérica que en gran parte buscan atender a segmentos anteriormente descuidados por el sistema financiero (más del 40% ha manifestado que su misión es atender a clientes que han sido excluidos o marginados por los servicios financieros tradicionales, ya fueran personas o pequeñas y medianas empresas).

Así las cosas, es evidente que tanto grandes empresas multinacionales como otras locales y hasta pequeñas empresas sociales han encontrado una forma no solo de hacer su aporte y colaborar con el cumplimiento de las metas propuestas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sino que han hallado serias oportunidades al incorporarlos dentro de sus planes estratégicos y de negocios, lo que les ha permitido crecer económicamente, beneficiar al conjunto de la sociedad y generar riquezas en el proceso de una manera sustentable.

¿Serán estos los primeros ensayos positivos de un nuevo enfoque a la hora de hacer negocios en la región? Lo que no se encuentra en discusión es que resulta esencial que los estados (y los gobiernos en todos sus niveles), las Naciones Unidas, los inversores, las compañías y la sociedad civil intensifiquen la colaboración mutua y la articulación de soluciones para que esta tendencia pueda profundizarse.

Nota de Compromiso Empresarial acá.