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Médicos Sin Fronteras documenta el impacto de la violencia en Colombia

Fuente: MSF España

  • Un 25% de los pacientes sufre depresión tras presenciar actos violentos, un 13% presenta un cuadro de ansiedad y un 11% padece trastornos mentales.
  • La ONG alerta de las carencias en la asistencia psicológica y reclama al Gobierno colombiano más recursos.

La vida de Gisela Díaz dio un giro inesperado el día en que unos hombres armados irrumpieron en su casa en el Chocó, uno de los departamentos colombianos más empobrecidos y afectados por el conflicto armado. Aquel día, tanto ella como su hijo fueron brutalmente violados. Como tantos, Gisela decidió huir. La vida todavía le tenía preparado otro golpe: había contraído el virus del VIH de su agresor.

Una vez en Buenaventura, en el Valle del Cauca, al suroeste del país, Gisela buscó ayuda y comenzó a acudir a una terapia con un psicólogo. «Uno se siente bien cuando saca todo ese dolor reprimido, porque cuando uno no habla con alguien piensa bobadas, como quitarse la vida», sostiene la desplazada en un testimonio recopilado por Médicos Sin Fronteras.

Ahora, Gisela es una líder comunitaria que trabaja con mujeres y jóvenes para prevenir la violencia sexual y la estigmatización del VIH. Y habla claro. «La problemática en Buenaventura es horrible. Dicen que esta calmado, pero no, sigue la problemática. Casi no muestran en las noticias la violencia contra la mujer, la violencia contra los niños, los grupos armados todavía existen. Hay mucho desplazamiento, desapariciones y forzamiento, se meten a las casas no le importa la vida de los demás, crean terror», asegura la activista, que continúa visitando a su psicóloga una vez al mes y vive en uno de los barrios más pobres de la localidad.

La paz no llega a Buenaventura. A pesar del fin del conflicto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la violencia sigue activa y ha adoptado formas diferentes en la que es una de las principales rutas del tráfico de armas y droga hacia Centroamérica y Estados Unidos. También ocurre en Tumaco, en el departamento de Nariño, otro escenario tradicional de enfrentamientos armados.

Es la conclusión del informe A la sombra del proceso de Médicos Sin Fronteras, que alerta del aumento de la presencia y de la influencia de organizaciones criminales y otros grupos armados en estas puntos del país. Grupos que son responsables, dice la ONG, de un gran número de amenazas, asesinatos selectivos, secuestros, desapariciones, hostigamientos, extorsiones y restricción de movimientos. Algunos de los barrios más perjudicados acogen a población desplazada.

Estos «altos niveles» de violencia son, dice el personal de MSF, el «pan de cada día» y tiene secuelas invisibles. La depresión afecta a un 25% de los 6.000 pacientes que han sido atendidos por MSF en 2015 y 2016, según el documento y han presenciado algún evento violento. Un 13% padece un cuadro de ansiedad y un 11% trastornos como la esquizofrenia, la psicosis infantil o el trastorno afectivo bipolar.

 La organización asegura que aunque este impacto en la salud mental «no puede ser directamente extrapolable al resto del país», sí puede «considerarse una aproximación verosímil a la realidad que se vive en zonas urbanas y rurales de muchos departamentos de Colombia».

«No hay nadie que no haya presenciado violencia»

Janin llevaba tres meses sin poder dormir. Varios grupos armados se disputan el control territorial del barrio donde vive esta mujer de 57 años, cuya historia ha sido recopilada en la investigación. «Tiene miedo, porque uno de sus vecinos, que pertenece a un grupo armado, la vigila por las rendijas de su casa y a veces por las noches se esconde debajo de la vivienda», dice MSF.

Ángela (nombre ficticio) vive en Buenaventura, donde la pobreza extrema afecta a un 65% de la población. Tiene 22 años y es madre de un niño. Sufrió malos tratos de sus parientes, ya que » pertenecía a una familia de criminales», según la ONG. «Tuvo que convivir durante años con los métodos de tortura que utilizaban contra quienes ellos denominan sus ‘enemigos», explica la organización. «Le reiteraban que su pequeño debía seguir los pasos de sus tíos, primos y abuelo», añade. La joven, aterrorizada por las constantes amenazas, solo pensaba en una cosa: que su hijo no tuviera el mismo destino.

De Buenaventura también es Nuri, que trabaja como pescadera en uno de los mercados de la localidad. Padece ataques de pánico y ansiedad y tiene síntomas de esquizofrenia desde hace 16 años, cuando su hijo fue asesinado. Según relata la organización, fue decapitado y prendieron fuego a su cuerpo.»No hablaba con nadie sobre mis problemas. Ahora estoy más relajada. Si algo no funciona, aprendí a dejarlo ir. Ya no tengo miedo de todo. No hay una sola persona en Buenaventura que no haya presenciado violencia. Necesitamos ayuda», reclama la mujer en su testimonio.

«La violencia ha sido tan normalizada que la gente empieza a sentir que es lo que les toca, que es lo que tienen que vivir. Como una resignación a eso», explica Brilitth Martinez, psicóloga de MSF en un vídeo elaborado por la ONG. «La atención psicológica sana estas heridas y permite que la persona sane y pueda como pensar en otro futuro, pensar en otra forma de estar bien», prosigue.

Sin embargo, esta atención a la salud mental es «notablemente inadecuada», según MSF, que explica que los centros de salud de las poblaciones más pequeñas o apartadas no cuentan con servicios de atención integral como sí sucede en las principales ciudades.

«No hay psiquiatra en Buenaventura», comenta Martínez. «Si una persona necesita atención psiquiátrica debe ir a Cali, a dos horas y media por carretera. La mayoría de los que viven aquí no pueden permitirse el viaje. Así que finalmente muchas de las víctimas se quedan sin recibir un tratamiento integral», sentencia en un comunicado.

Altos niveles de violencia sexual

Liliana (nombre ficticio) sufrió, dice, una violación en Tumaco. «Me invitaron al cumpleaños de una amiga. Al rato llegaron unos muchachos que no estaban invitados. Uno de ellos me brindó un vaso de gaseosa; me sentí rara, veía borroso, me quedé sentada. Es lo poco que recuerdo. Cuando me desperté, me sentía rara, tenía una incomodidad extraña», relata.

Fruto de aquella agresión, la joven se quedó embarazada. Tras ver el positivo en la prueba, asegura, pensó en suicidarse. «Pensé: ‘¿Ahora qué hago?, ¿qué le diré a mis padres?’. Mi mente entró en conflicto: tenía en mente alcohol, pastillas, tirarme de un segundo piso…», cuenta. Liliana recibió apoyo psicológico y para interrumpir su embarazo. «Ellos fueron mi fuerza, mi apoyo y mi seguridad; buscaron esa fuerza que nunca intentaba buscar en ese río de nervios, enojos, frustración y alteración», comenta.

En los seis primeros meses de 2017, los equipos de MSF han atendido en Buenaventura y Tumaco a 1.775 pacientes de salud mental y a 292 personas que, como Gisela, han sido víctimas de violencia sexual. En 2015 y 2016, MSF fueron 1.192 los casos de violencia sexual. Un 90% eran mujeres. Dos de cada 10 casos eran menores de 15 años.

«La atención oportuna de una agresión sexual es una carrera contra el tiempo», recalca la ONG, que recuerda que esta atención debe brindarse «con celeridad» para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. No obstante, según sus datos, solo el 9% de los casos de violación fueron tratados dentro de las 72 horas posteriores a la agresión.

Por esta razón, la organización humanitaria reclama al Gobierno colombiano en su informe que la violencia sexual sea tratada como un problema de salud nacional al que hay que atender con prioridad. Asimismo, pide un aumento de los recursos, que los servicios de salud se descentralicen y que aumente el número de psicólogos en la atención primaria.

*Artículo realizado por Icía Gutiérrez para Eldiario.es, nota original en el siguiente enlace.  

¿Qué es el Apoyo Total Oficial para el desarrollo sostenible (TOSSD)?

 

Fuente: Cronista

El TOSSD tiene como objetivo complementar la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) mediante el aumento de la transparencia y el seguimiento de las nuevas tendencias que configuran el panorama internacional del financiamiento del desarrollo, incluyendo: i) el efecto de apalancamiento / catalizador de la AOD, ii) el uso de paquetes de financieros combinados y iii) el uso de instrumentos de innovación para la mitigación del riesgo en la cooperación para el desarrollo. El TOSSD incentivaría una financiación externa más amplia para el desarrollo como complemento de los propios recursos internos de los países en desarrollo.

Agenda de Desarrollo Sostenible 2030

La Agenda 2030 marca un cambio de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a una agenda de alcance universal con metas ambiciosas, incluyendo la erradicación de la pobreza y el fin del hambre en el mundo, preservando al mismo tiempo el planeta. La OCDE ha examinado detenidamente el sistema estadístico internacional para comprender cómo podría promover y alinear mejor el seguimiento y la revisión de los flujos de recursos  para apoyar el Programa 2030. Se ha propuesto una nueva medida titulada provisionalmente: apoyo oficial total al desarrollo sostenible (TOSSD) (véase Programa de Acción de Addis Abeba (AAAA)(párrafo 55) y CAD de la OCDE HLM 2014 ).


En el futuro, la OCDE apoyará la colaboración internacional con donantes tradicionales, socios sur-sur y emergentes, instituciones multilaterales, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones y el sector privado para modelar e implementar el marco de medición TOSSD.


Definición

Este concepto expresa el resultado de sumar los flujos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) más los denominados Otros Flujos Oficiales (OFO), que son aquellas otras transacciones que tienen lugar entre un país donante y un país socio incluido en la lista de receptores del CAD que no reúnen alguno de los requisitos de elegibilidad para poder ser contabilizados como AOD (esto puede suceder porque no tengan una finalidad primaria de desarrollo o porque, en caso de tratarse de préstamos, no alcancen el umbral de concesionalidad exigido).

El origen de este concepto se encuentra en la Reunión de Alto Nivel del CAD de diciembre de 2014, donde se acordó la creación de esta media como complemento de la de AOD, con objeto de capturar la totalidad de recursos que los países donantes ponen a disposición de los países socios.

Valoración

La aparición de esta nueva forma de medir la cooperación entre países desarrollados y países en desarrollo causó profundas suspicacias entre las organizaciones de la sociedad civil, ya que ven en esta medida una amenaza para reemplazar la de AOD en el medio-largo plazo o, al menos, como una forma de maquillar las cifras de esfuerzo de los países donantes y esquivar el cumplimiento de compromisos internacionales como el de la Meta del 0,7.

Ejemplo: Actualmente el CAD permite reportar como AOD los costes de asistencia a refugiados en su territorio por parte de un país donante durante el primer año de acogida. Transcurridos los doce primeros meses, los costes en que siga incurriendo el país donante se categorizan como Otros Flujos Oficiales. En ambos casos, serían contabilizados como parte del Apoyo Total para el Desarrollo Sostenible.

Fuente: OECD y Oxfam España.

 

¿Cómo abordar el racismo en el sector de la cooperación internacional?

Fuente: Roastbrief

«Estoy tan cansado de tratar con organizaciones ‘de base’ aquí en Haití. Desafortunadamente, «base» no significa inteligencia ni dinero «.

«No importa. Los etíopes no se preocupan por sus hijos de todos modos.

«Conozco casos en los que presuntamente se ha elegido a un individuo para desempeñar un cargo debido a su raza, y se espera que tenga las competencias requeridas pero no las tiene».

Estos son sólo algunos ejemplos de comentarios racistas que hemos encontrado durante el transcurso de la cooperación internacional para el desarrollo.

El racismo es evidente cuando una nueva idea sólo se considera legítima cuando el hombre blanco en la habitación la ofrece. Usted lo ve cuando se supone que las personas de color son menos calificadas y tienen credenciales más bajas de lo que hacen, y se pasan por encima de puestos de trabajo, promociones o aumentos de sueldo. Las historias y las imágenes que contienen estereotipos nocivos la refuerzan.

El racismo también está en juego cuando sólo el 1% de los fondos de ayuda humanitaria llega a organizaciones nacionales o locales que responden a terremotos en Haití o en Nepal, o que combaten Ebola en África occidental, y cuando sólo el 2% de la ayuda humanitaria total va estás organizaciones respecto a la escala global.

En respuesta, hemos elaborado una lista de cuatro ideas para  desafiar el racismo estructural que impide el desarrollo global.

1 | Pregunta la necesidad de ‘expatriados’ para hacer el trabajo

Cuando los organismos de ayuda «llegaron» en el sur global en el siglo XX (después de despojar a estos países de sus recursos naturales durante la colonización), construyeron su trabajo sobre la suposición modernista de que los actores internacionales llenaron una brecha de recursos humanos, de habilidades y experiencia. Todavía hay una suposición por parte de algunos de que hay una falta de personal cualificado en los países en desarrollo listos para el empleo en el sector de la cooperación.

El problema es que la gente no ve el potencial del talento que se encuentra en los grupos existentes y esto se ha convertido en racismo estructural en la práctica de contratación. Por ejemplo, los investigadores del Proyecto Add-up encontraron que el sistema de doble salario dentro de las organizaciones internacionales ha resultado en una brecha salarial de entre el 400 y el 900% entre el personal internacional y local. El gobierno keniano está presionando por la equidad en la contratación y el pago dentro de las ONG que operan allí, pero no deberían tener que hacerlo.

2 | No se limite a hablar de contratación, hable de liderazgo en todos los niveles

Si no hay personas de color en posiciones estratégicas en una organización, esto necesita arreglarse. Numerosos estudios que evalúan el sector sin fines de lucro han colocado los porcentajes de mujeres y personas de color en papeles de liderazgo en niveles que no han cambiado en los últimos 10 años, incluso con cambios demográficos tanto en los EE.UU. como en el Reino Unido. Una encuesta de las 50 mejores organizaciones benéficas en el Reino Unido en 2014 por el Tercer Sector encontró que sólo el 12% de los altos ejecutivos, el 6% de los altos directivos y el 8% de los fideicomisarios no eran blancos. Otro estudio publicado este año encontró que el 17% de los altos líderes de Estados Unidos en organizaciones sin fines de lucro son personas de color, muy desproporcionadas con la diversidad de comunidades a las que sirven.

Nuestras organizaciones, 1847 filantrópicas, son dirigidas por mujeres de color que intencionalmente toman decisiones de contratación para crear el mundo que queremos ver. En Thousand Currents, por ejemplo, todos los directores regionales responsables de la concesión de subvenciones nacieron en las regiones que representan. Sus conocimientos, habilidades lingüísticas y competencia cultural hacen una diferencia reconocible en la calidad de las asociaciones .

3 | Conocer la diferencia entre diversidad e inclusión

Los estudios de Green 2.0 y el Centro de Innovación de Talentos (pdf) muestran que la diversidad hace que las organizaciones sean más inteligentes y más propensas a obtener resultados más sólidos. Por supuesto, es fácil conseguir para mostrar un lugar de trabajo más diverso. Lo difícil es demostrar en qué medida las personas se sienten parte de la toma de decisiones y la asignación de recursos. Cualquier reacción contra la contratación de personas de orígenes más diversos es a menudo el resultado de un empuje para la diversidad sin la inclusión. Las agencias de cooperación internacional para el desarrollo, las fundaciones, las ONGD y las organizaciones sin fines de lucro deberían poder comunicar claramente su visión, su lógica y sus métricas para cambiar la demografía de su fuerza de trabajo, además de contar con procesos transparentes de reclutamiento, contratación y recursos humanos.

4 | Reconocer y cuestionar cómo la cultura blanca dominante aparece dentro de una organización

Crear organizaciones que están arraigadas en la inclusión requiere admitir que incluso las mejores estrategias de diversidad e inclusión pueden caer presa de la cultura organizacional existente. Perfeccionismo, sentido de urgencia, cantidad sobre calidad, adoración de la palabra escrita, valoración de la educación formal sobre la experiencia vivida, asunción de objetividad, resolución de conflictos. ¿Alguna de estas cualidades suena familiar? Todos estos están incluidos en las instrucciones anti-racismo de Kenneth Jones y Tema Okun que describen como características de la cultura de la supremacía blanca . En el sector de la cooperación internacional para el desarrollo también, inconscientemente los usamos como normas y estándares dentro de las organizaciones, creando barreras significativas para personas de otras culturas y devaluando y desechando los conocimientos no occidentales.

Construir equipos verdaderamente globales donde los colaboradores y equipos se beneficien de lo que la inclusión tiene que ofrecer no ocurrirá de la noche a la mañana. Pero sin esto, el sector de la ayuda corre el riesgo de ser como un anuncio grande, mal juzgado de Pepsi cada día.

Por: Rashida Petersen es la directora ejecutiva de 1847 Philanthropic y Jennifer Lentfer es la directora de comunicaciones de Thousand Currents . Artículo original aquí.