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Chevron-Texaco contra el pueblo ecuatoriano


 

La empresa transnacional estadounidense Chevron-Texaco ha puesto en marcha una campaña implacable contra Ecuador y contra las personas afectadas por la contaminación generada con sus operaciones en la Amazonía ecuatoriana. Son más de 400 millones de dólares los que está utilizando para pagar abogados, medios de comunicación, iniciar procedimientos judiciales de todo tipo y en todo lugar, difamar, mentir… Todo ello, con la complicidad del gobierno de EEUU y el silencio del conjunto de los gobiernos europeos, los mismos que defienden la “seguridad jurídica” de las grandes corporaciones cuando estas han sido expropiadas por violar derechos humanos.

La petrolera Texaco se dedicó a la extracción de crudo en la Amazonía ecuatoriana durante tres décadas (1964-1992). En ese periodo vertió 80.000 toneladas de residuos petrolíferos, una cantidad 85 veces superior a la vertida por BP en el Golfo de México. Después de salir del país, la empresa dejó tras de sí unos daños ambientales que, según peritos internacionales, han provocado la muerte de más de mil personas, todos ellas afectadas de cáncer.

En año 1993, las víctimas ecuatorianas de las prácticas de Texaco demandaron a esta compañía estadounidense ante un tribunal de Nueva York. Pero el fallo dio la razón a la multinacional y el asunto regresó a Ecuador; la transnacional daba por zanjado el conflicto. En 2011, sin embargo, un tribunal de primera instancia ecuatoriano emitió una sentencia por la que Chevron-Texaco —Chevron había comprado a Texaco en 2001— debía pagar 19.000 millones de dólares a las comunidades; aunque fue recurrido, el tribunal provincial ratificó el fallo. Ahora la Corte Nacional de Justicia de Ecuador acaba de volver a ratificar la sentencia, rebajando a 8.646 millones de dólares la sanción económica.

A partir de ahí, la empresa no acepta la sentencia ni los procedimientos judiciales, no asume sus responsabilidades y pone en marcha todos los mecanismos del Derecho Corporativo Global para favorecer sus propios intereses. En realidad, no acepta la soberanía nacional de Ecuador, y se aprovecha de un sistema jurídico internacional completamente asimétrico y disparatado.

Y es que el poder político, económico y jurídico que tienen las empresas transnacionales les permite actuar con un alto grado de impunidad; sus derechos se protegen por el conjunto de contratos, normas de comercio e inversiones de carácter multilateral, regional y bilateral, y decisiones de los tribunales arbitrales internacionales que conforman la lex mercatoria. A la vez, sus obligaciones se regulan por Estados sometidos a la lógica neoliberal; es decir, se construyen legislaciones ad hoc para la defensa de los intereses de las transnacionales.

El Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional del Trabajo presentan una manifiesta fragilidad para la tutela de los derechos de las mayorías sociales frente a los intereses del capital. Y la Responsabilidad Social Corporativa y los códigos de conducta son fórmulas de Derecho blando —voluntario, unilateral y sin exigibilidad jurídica— que no sirven para contener el poder de las grandes corporaciones.

La fuerte asimetría existente entre las garantías y eficacia jurídicas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los sistemas de arbitraje previstos en los tratados bilaterales o regionales de comercio e inversiones, al final, sitúa a las empresas transnacionales en planos jerárquicamente superiores a los derechos de las mayorías sociales. Y las multinacionales son las beneficiarias de los mecanismos de resolución de conflictos en los tribunales arbitrales, ya que los laudos resultantes tienen plena eficacia y su inobservancia puede acarrear consecuencias económicas mucho más duras que su cumplimiento.

En este marco, en el que las relaciones de poder sustituyen a las normas jurídicas, las corporaciones transnacionales intentan desplazar los efectos negativos de sus prácticas a un laberinto jurídico auspiciado por las multinacionales del Derecho al servicio del capital. Así, sus representantes legales cobran millonarias minutas, compran testigos, modifican los hechos, convierten al culpable en inocente, retuercen la interpretación de las normas y, lo más grave jurídicamente hablando, sitúan en el vértice de la pirámide normativa los derechos de las grandes empresas en vez de los de las mayorías.

Los grandes despachos de abogados que asesoran a las compañías multinacionales han transformado sus funciones, pasando de defender los intereses de sus clientes a convertirse en verdaderos garantes del nuevo orden feudal transnacional. Se trata de una nueva generación de abogados-empresarios con alta cualificación, amplia información, numerosos canales de poder y plena identificación con la mercantilización del Derecho; contraponen a la ética profesional el lobby político, especializándose en contenciosos económicos y utilizando estrategias de todo tipo.

Eso sí, cuando se encuentran fallos en la armadura legal sobre la que se edifica el ordenamiento jurídico global capitalista, la guerra jurídica adquiere otra dimensión.

En el caso que nos ocupa, Chevron-Texaco decidió utilizar el tratado bilateral de protección de inversiones entre EEUU y Ecuador —que entró en vigor en 1997—para denunciar a este país ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, tribunal arbitral que el gobierno ecuatoriano debía aceptar por “orden” del mencionado tratado. Sorprenden aquí dos hechos: primero, la quiebra del principio de retroactividad, ya que el tratado entró en vigor cinco años después de que Texaco abandonara el país; segundo, no fue el Estado ecuatoriano quien demandó a la multinacional sino las comunidades afectadas, por lo que el tratado bilateral no debía haberse activado en ningún caso. No obstante, La Haya se declaró competente y suspendió la ejecución de la sentencia de los tribunales ecuatorianos que era favorable a los afectados.

Los tratados y acuerdos comerciales responden a un régimen bilateral que encubre la tutela unilateral y privilegiada a favor de los inversionistas, frente a la capacidad de regulación del Estado receptor. Son tribunales de parte, que basan su legitimidad en una normativa profundamente asimétrica e injusta, quedando así la soberanía nacional sometida al poder trasnacional. Ahora bien, la Convención de Viena establece que todo tratado que afecte a una norma imperativa de Derecho Internacional es nulo; los tratados bilaterales de protección de inversiones, por tanto, deberían estar supeditados a las normas mencionadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los pactos, tratados y convenciones internacionales de derechos humanos y ambientales.

A pesar de todo, Chevron-Texaco continúa con la guerra jurídica: en 2010, demandó ante la Corte Federal de Nueva York a los representantes legales de las comunidades denunciantes por asociación criminal con objeto de chantajear a la petrolera. La multinacional solicita, además, que sea Ecuador quien se encargue de abonar la indemnización a la que el tribunal ecuatoriano les ha condenado. Parece que en las próximas semanas se resolverá este caso; si el Estado ecuatoriano finalmente tuviera que reembolsar a la petrolera la compensación que esta debería pagar a las poblaciones damnificadas, el impacto sobre el pueblo ecuatoriano será de dimensiones catastróficas.

En este caso hemos visto cómo se han creado testigos falsos, se distorsionan pruebas, se desprestigia el poder judicial de Ecuador, se pone en marcha una nueva forma de colonización por parte del poder judicial estadounidense, Chevron-Texaco es defendida sin fisuras por el país de origen de la transnacional y, en definitiva, la guerra jurídica contra Ecuador se sustenta en la defensa de un orden jurídico-económico internacional radicalmente injusto.

Con ello, vuelve a ponerse de manifiesto cómo las empresas transnacionales se convierten en poderosos agentes que condicionan directa o indirectamente la producción normativa estatal e internacional, mediante acuerdos formales e informales a escala mundial y a través de mecanismos específicos de resolución de conflictos, al margen de los criterios y fundamentos de la separación de poderes. El modus operando aquí descrito no es diferente al empleado por otras empresas en otros países; al fin y al cabo, se trata tanto de una arquitectura jurídica global como de unos impactos socioambientales que tienen carácter sistemático, del que las transnacionales son las principales responsables y las máximas beneficiarias.

Chevron-Texaco debería cumplir la sentencia, abonar las indemnizaciones correspondientes y someterse al ordenamiento jurídico de Ecuador. En esa misma línea, el abandono de tribunales de arbitraje como el CIADI y la exigencia de normas vinculantes para las multinacionales en el seno de Naciones Unidas —dos peticiones recientemente lideradas a nivel internacional por el gobierno ecuatoriano—, así como la aprobación de un Tratado Internacional de los Pueblos para el control de las empresas transnacionales, son propuestas globales contra la impunidad que sin duda merecen ser apoyadas.


Juan Hernández Zubizarreta, profesor de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), y Pedro Ramiro, coordinador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.

- Este artículo ha sido publicado en Gara, 22 de noviembre de 2013.


Fuente: OMAL, disponible en línea.

La AECID cumple 25 años con el reto de concentrar la ayuda ante la merma de recursos


 

Las ONG advierten de que los recursos de la agencia han caído un 74 por ciento desde 2011

   MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) –

   La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) cumple hoy 25 años obligada a concentrar su actividad en aquellos países y sectores donde su participación resulte más necesaria debido a la caída de casi un 74 por ciento en sus recursos desde 2011.

   Bajo la presidencia de la Reina, a quien el Gobierno considera «la mejor embajadora» de la cooperación española, la AECID ha organizado un acto para conmemorar su 25 aniversario y reivindicar los logros alcanzados, celebración que la catástrofe natural del tifón ‘Yolanda’ en Filipinas ha «teñido de luto», como reconocía este mediodía el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo.

   De forma paralela al acto, la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo alertaba de que la ayuda al desarrollo ha caído a niveles de hace 30 años y avisaba de que los recortes de hasta un 80 por ciento en la asistencia humanitaria (dentro de la ayuda al desarrollo, la que se destina a reaccionar a situaciones de emergencia, como una catástrofe natural) impiden responder de manera más efectiva a desastres como el paso del tifón en Filipinas.

   A pesar de los recortes impuestos por la necesidad de reducir el déficit público –y que comenzaron con el anterior Gobierno socialista y continuaron con el Ejecutivo actual– el jefe de la diplomacia ha defendido que a pesar de las «circunstancias presupuestarias difíciles» la política de cooperación «está en el ADN de las políticas exteriores» de los países civilizados «si quieren merecer tal nombre».

   Pero los recortes han obligado a la cooperación española a concentrar su actividad en menos países y sectores para ser más eficaces. La Ayuda Oficial al Desarrollo española se repartirá según criterios de «necesidad, impacto y complementariedad», ha dicho el ministro. Es decir, irá allí donde sea más necesaria, se concentrará en aquello que hace mejor y llegará adonde otros no llegan, como los países de renta media de América Latina.

   La AECID «ha hecho muchas cosas», ha afirmado el ministro, que ha destacado cinco de los programas de la agencia: los de conservación del patrimonio cultural –como la rehabilitación de 140 viviendas en el centro histórico de Hebrón (Cisjordania)–; los microcréditos que han sacado de la pobreza «a muchos emprendedores» y las actuaciones en medio ambiente, como el sellado del vertedero de La Chureca en Managua.

   Sin olvidar los programas en materia de agua –hasta 3,5 millones de personas tienen hoy acceso a agua potable en Iberoamérica gracias a la cooperación– y el programa Masar de gobernanza democrática en los países árabes.

   Los recortes, ha admitido García-Margallo, han obligado a la cooperación española a reducir su presencia de 48 a 23 países en Iberoamérica, Africa y Asia e intentar buscar sinergias con otros actores como la ONU, el G-20, la OCDE y con los países más ricos latinoamericanos, así como con las empresas.

   El ministro ha mencionado como un «motivo para la esperanza» el hecho de que «la pobreza extrema haya ido hacia atrás» y se haya reducido en un 25,6 por ciento desde 1990 «gracias entre otras cosas a la labor de la cooperación».

   Al finalizar el acto, la Reina ha inaugurado en el Centro Cultural Conde Duque la exposición fotográfica ‘cooperación ES desarrollo’.

LA VOZ DE ALARMA DE LAS ONG

   Coincidiendo con el aniversario de la AECID, la Coordinadora de ONGD reconocía en un comunicado el «amplio reconocimiento internacional» logrado por la agencia, un éxito que «queda empañado por unos recortes» que ya alcanzan el 74 por ciento desde 2011.

   Estos recortes están teniendo ya consecuencias que afectan directamente a miles de personas con las que trabajan las ONGD en distintos países de todo el mundo. Los planes de salida de la AECID en determinados países –avisa la Coordinadora– «tendrán consecuencias nefastas sobre procesos de desarrollo que se venían llevando a cabo desde hace años y que han mejorado la vida de millones de personas».

   Además de que esta situación «afectará negativamente a la imagen internacional de España». Por eso, si España quiere ser un actor internacional «de relevancia» debería reforzar los valores, fondos y  capacidades de la AECID «y, en ningún caso, debilitarlas como está haciendo».

   La Coordinadora destaca que la AECID solo gestionará el 14 por ciento de los fondos que los Presupuestos Generales del Estado de 2014 prevén para la política de cooperación, puesto que el grueso (50%) son fondos de Hacienda, que es el departamento encargado de pagar las contribuciones obligatorias a la UE.

   Por todo ello, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo concluye que «en un contexto marcado por los enormes recortes en la política pública de cooperación, los 25 años de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo no dejan margen para mucha celebración».

Taiwán intensifica cooperación con Latinoamérica


Taiwán ha lanzado en los últimos días varios proyectos en Latinoamérica, anunció hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores isleño.

En México, la isla ha realizado este mes una donación al Estado de Colima para financiar el entrenamiento profesional de jóvenes para el oficio de peluqueras.

«Esta donación tiene como meta ayudar a menores de edad de familias menos privilegiadas para tener una profesión que les permita vivir con dignidad», dijo el representante de Taiwán ante México, Carlos Liao, según informa la diplomacia isleña.

Esta ayuda taiwanesa refleja, según el diplomático taiwanés, «la tradicional amistad que une a los pueblos de Taiwán y México».

En Guatemala, la isla taiwanesa donó este mes a través de la fundación SimplyHelp artículos para jardines de infancia y asilos de ancianos, que serán distribuidos por funcionarios de la Secretaría de Obras Sociales.

En Nicaragua, la fundación SimplyHelp también realizó una donación de primera necesidad y ha lanzado varios proyectos de ayuda humanitaria.

En El Salvador, este mismo mes, el embajador taiwanés Andrea Lee transfirió todos los bienes del proyecto de acuicultura de la Misión Técnica de Taiwán al Gobierno salvadoreño y se comprometió a impulsar nuevos proyectos de cooperación bilateral.

El embajador Lee y el viceministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador, Hugo Alexander Flores, firmaron los documentos del traspaso, en San Salvador.

La Misión Técnica de Taiwán comenzó su labor en El Salvador en 1979 y ha ayudado a los acuicultores salvadoreños a desarrollar la crianza de la tilapia, los camarones marinos y los camarones de agua dulce.

En la actualidad, las tres estaciones de la Misión Técnica producen alevines de tilapia y postlarvas de camarón para el suministro de los productores acuícolas salvadoreños.

En San Salvador, el secretario general del Fondo para la Cooperación y el Desarrollo Internacional de Taiwán, Tao Wen-lung, firmó este mes un memorándum de entendimiento con el director ejecutivo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuario (OIRSA), Edwin Mauricio Aragón, para fortalecer la cooperación bilateral en la prevención de la roya del cafeto y otras plagas.

Hasta la fecha Taiwán ha enviado siete de sus expertos a los diferentes países centroamericanos para ayudar a los citricultores locales a luchar contra las plagas y planea intensificar su ayuda y expandirla a la protección de otros cultivos.

Fuente: elnuevodiario.com.ni | Globo